viernes, 26 de diciembre de 2014

José

"José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió dejarla ocultamente. En esto pensaba, cuando en sueños se le apareció un ángel del Señor y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (...) Habiendo despertado José del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había ordenado y recibió a su esposa."
En estas fechas me gusta leer el evangelio para ver si me aclaro un poco y consigo entender de qué va exactamente la Navidad, más allá del consumismo y el turrón.
Lo que me suele pasar es que nunca llego a comprenderlo del todo.
Pero siempre aprendo algo.

- Que José confió y acabó casándose con la chica de sus sueños, por ejemplo.
- Que Dios habla como quiere, también cuando estamos dormidos.
- Que en lo oculto, en la noche de la angustia, a veces llegan las respuestas a nuestras dudas.
- Que no tenemos ni idea, en definitiva, pero lo importante es escuchar, fiarse y seguir adelante.

Por eso, me parece que la Navidad cristiana es una época de esperanza, de ilusión, de amor renovado. Ahí entiendo la gratuidad de un regalo, el deseo de que el año próximo nuestros sueños se cumplan, los propósitos de intentar hacer que todo vaya mejor.

Como José en el evangelio, todo esto es solo un fragmento en una época del año. Supongo que, como él, durante el resto del tiempo estamos trabajando. Pero ahora que descansamos, que dormimos y soñamos, es el momento clave - quizá el único, no perdamos la oportunidad - para decir, sinceramente, deseo tu felicidad.

Fotograma de El evangelio según san Mateo, de Pasolini

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