miércoles, 5 de noviembre de 2014

Óptica

- Perdone, señorita, una última sugerencia
- Sí
- Hágaselo mirar
- Mirar el qué
- Lo de los ojos. No creo que comprar unas gafas nuevas sea suficiente
- Pero...
- Hay remedios más eficaces
- No entiendo a qué se refiere
- Mire, debería cambiar de ojos
- De ojos
- Ajá
- ....
- Se quita unos y se pone otros. Fin del problema
- Ya. No crea que no lo había pensado
- Se ha avanzado mucho en este tema, y veo en usted un caso claro de éxito
- La verdad es que me da reparo
- Por la operación, supongo
- Sí y no. No sé. Creo que es por mi abuela. Eran suyos
- Entiendo. Aun así...
- No le haría ninguna gracia que me los quitara ahora, después de tanto tiempo
- Tienen demasiados años y han visto demasiadas cosas
- Es cierto, a veces los noto cansados
- Perdone que insista, pero debería usted hacer la prueba. Después verá las cosas de otra manera
- Eso me preocupa un poco
- No tenga miedo, será un cambio para mejor
- Es que, no se crea, me ha costado bastante adaptarme a estos ojos. Hubo un tiempo en que tuve resentido el lacrimal
- Es normal. Ese lacrimal es de principios de siglo XX, uno de los prototipos de la postguerra
- Ah. Siempre pensé que mi abuela los heredó de su abuela
- Mmm. Es difícil de determinar pero lo dudo. Varias generaciones... no habría resistido el paso de los años. Es imposible sostener una mirada tanto tiempo sin que algo se resquebraje
- De hecho, sí, los párpados también, es como si hubieran perdido consistencia
- Se vuelven finos y escamosos
- Dejan que la luz entre y me haga daño en la córnea
- Voy a comprobar una cosa. Abra un momento. Cierre. Mire hacia arriba, hacia abajo. Bien. Hacia atrás, ajá... hacia delante ahora
- Me duele
- Lo imaginaba. Estos ojos no le permiten una visión completa, por eso tiene heridas
- Tengo unas gotas que...
- Se lo digo muy en serio, así no va a solucionar nada. Esto empeora
- Pero mi abuela...
- No se preocupe. Siempre puede guardar estos ojos como souvenir
- En una cajita sobre la mesilla
- Mirarlos de vez en cuando
- Contemplar los ojos de mi abuela como si ya no fueran míos.



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