lunes, 28 de julio de 2014

Agüita




Me he vuelto a mojar
otra vez.

El pelo pegado
los pies empapados
la piel sudada;
la lluvia
y el viento.

Y pienso:
"tengo el agua al cuello"
y repienso
para darme cuenta
de que estar así, con el agua al cuello,
es la única forma de aprender a nadar.

Quien no se moja hasta el cuello, 
no nada.
Y quien no nada, nada.




Nota para los escépticos: la lluvia es agua de mar.

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