sábado, 7 de junio de 2014

Audrey

La mujer que veía demasiadas películas de Audrey Hepburn huyó a París. Quería curarse de mal de amores, comprar un bolso caro y bailar en la calle. Cuando llegó a la estación, François no estaba esperando, cien coreanos hacían fotos y el músico ambulante tocaba los pajaritos con su acordeón. Audrey soltó una carcajada y, de un salto, subió al tren para volver al pueblo cuanto antes.

  

1 comentario:

Marta dijo...

¡Venga ya, Marina! ¿Y el bolso? ;-)