lunes, 15 de julio de 2013

Pueblo 5

Ya está.
Ya lo he hecho.
Me he pateado Barcelona. 
Aún me quedan zonas por ver, claro, pero lo fundamental está visto, caminado, olido y tocado.
Solo me apetece dormir. Estoy cansada. 
Pero quiero escribir cansada, y me gustaría que se notara.
Porque he caminado durante horas con un calor del demonio y porque hacía mucho que no andaba. 
A veces una se harta del metro, del bus y del ferrocarril.
Se harta de ver ciudades a través del cristal de una ventana.
Y quiere meterse de una vez en ellas, de espectadora a protagonista.
Digo protagonista pero pienso en figurante. Uno de esos que pasaba por allí y luego pasa por el otro lado y luego vuelve a aparecer en otra escena. Uno de los que está en todos sitios pero solo le ves si te fijas mucho. Uno de esos que, en las obras de teatro del cole, gritaba "¡viva el Rey!" o simplemente hacía ruido, o bulto. En mi casa, le llamábamos "pueblo cinco" o "árbol siete". Pues me gustaría ser figurante en las ciudades, sentirme anónima y hormiga que sube y baja por las calles. Eso sí, un pueblo cinco algo particular, que se despista de vez en cuando, se olvida del papel y le da por salirse del guion.
Salirse del guion es salir de casa, del coche, del barrrio y del terreno conocido.
Salirse del guion es no saber dónde vas a ir y torcer en una calle porque sí.
No es una aventura, no es Indiana Jones, no es nada exótico.
Es descubrir el lugar donde vives, es crear tus propios itinerarios.
No es vivir en una ciudad, es vivir una ciudad.
Coolfeed
Últimamente encuentro mucha gente que admira la creación: el bosque, los ríos, las aves, la montaña. Busca volver como a ese "estado natural" para entrar en contacto con las raíces, lo puramente humano, como si estuviéramos hechos para un hábitat salvaje.
Yo soy animal de asfalto.
Creo que disfrutamos tanto de la naturaleza porque hacemos un esfuerzo por llegar a ella: yendo de excursión a la playa (o de mudanza, según lo que se ve en algunos maleteros), subiendo a un pico, nadando un lago. Salimos, nos agotamos, disfrutamos. Y decimos: oh, oh, qué belleza, exultantes, viendo todo como por primera vez.
Es cierto que contemplar la naturaleza es una experiencia reconfortante, agradable.
Pero no creo que lo sea más que contemplar las ciudades.
Solo que como nos hemos acostumbrado a la creación del hombre - no creo que haya nada más humano que una ciudad - , damos por hecho que tal calle o tal edificio va a estar siempre ahí y no pensamos que haya que esforzarse por admirarlo y no tiene sentido andar si puedes tomar un medio de transporte.  
Lo que pasa es que, sin esfuerzo, no hay contemplación.
Quizá objete alguien que contemplar es fácil. Es solo sentarse y mirar.
Casi como ver una película o un cuadro o leer un libro.
Ya.
Sí.
Aunque...
Hay que saber dónde sentarse.
Hay que saber cómo mirar.
Hay que descubrir el lugar del que nadie te había hablado.
Hay que jugar con el azar.
Hay que no pensar.
Hay que no saber dónde ir.
Hay que no preguntar.
Hay que estar en medio de la nada.
Hay que sentirse figurante.
Y eso, necesita esfuerzo, necesita horas, necesita un paso detrás de otro sintiendo que te sudan los párpados y que quieres darte un baño y que te duelen los pies y que no sabes exactamente dónde vas a parar. Hasta que de tanto caminar ya tus pies van solos y no piensas en nada de esto, y mira esa fachada, y esta plaza, voy a detenerme un rato delante de este edificio con vidrieras de colores, esa cafetería, esa mujer del vestido de flores, esa niña comiendo un plátano, una tienda de los indios navajos, una librería con libros de hace siglos y una tetera, una exposición gratuita, un chico dibujando en un cuaderno y un grupo de gente bailando swing en la calle. 
De pronto, lo importante es lo que pasa fuera.
Estás en la película pero se te olvida. Que hay película y que estás dentro.
Y eres el mejor pueblo cinco de la historia. 
Estás reventado.
Pero merece la pena.
Porque estás viviendo.   

2 comentarios:

Alfonso Sevilla dijo...

"Barcelona tan bonita...y esto acabará en tragedia."

Marina Pereda dijo...

No, en tragedia no!
Manos de Topo siempre tan optimista.
Intentaré verles mientras esté por aquí!