jueves, 23 de mayo de 2013

Discusiones


Los teóricos no se ponen de acuerdo.

Recuerdo que así acababa cada epígrafe de cada asignatura teórica que estudié en la carrera.
Después de que un teórico reflexionara sobre todo lo existente y lo que podría existir sobre la faz de la tierra.
Después de que otro, en no sé qué año a.i. (antes de internet), le tirara los trastos a la cabeza por haber omitido no sé qué aspecto en su reflexión.
Después de que otro más, aprovechando la aparición del mouse y el fallecimiento de los anteriores, se levantara en alto y gritara en plan revolucionario desesperado "todo lo anterior es inútil" y propusiera algo nuevo.
Después de que lo nuevo fuera rechazado por obsoleto.
Después de todo esto;
a una le tocaba estudiarse todas las teorías, todas, porque siempre caía algo en el examen final.
Menos mal que la conclusión solía ser la misma.
En eso, fuera la época que fuera, sí estaban de acuerdo, mira.
En que nunca se ponen de acuerdo.
Freud.
Se ve que en la segunda mitad del XIX la barba y las gafas ya
 estaban de moda, porque sale clavadito a Chejov

Y esa misma una, que tiene cierta tendencia a meterse en discusiones ajenas, dice: alguien tiene que acabar con esto. Y entra al trapo. Entonces, se da cuenta de lo difícil que es ponerse de acuerdo.
Pero no os equivoquéis, no penséis - como hacía yo en mis años jóvenes - que es difícil ponerse de acuerdo con el de enfrente, no. Lo peor de todo es que ni siquiera estamos de acuerdo con nosotros mismos. Ya no solo porque dudemos sino que, ay amigos, el tiempo pasa.
El paso del tiempo significa que, a veces, lo que ayer era sí hoy puede ser no. O puede ser sí pero. O puede seguir siendo sí. Creo que lo fundamental es que haya siempre una búsqueda.

Pero esto no atañe únicamente a los barbudos teóricos (siempre me los imagino con barba y perdiendo las gafas) (No cumplo el primer requisito, por si había dudas). Todos, en cierta medida, participamos de "la discusión": por qué ver esta película un viernes por la noche y no otra, por qué este es mi libro favorito, por qué elegir un encuadre, un fondo, una composición, un filtro de Instagram para la foto de mi gato durmiendo. 

En realidad, ya tomamos las decisiones: lo que vemos, lo que leemos, lo que vivimos. Pero si nos preguntamos por qué, habremos racionalizado esa decisión quizá intuitiva. Entonces, abriremos una puerta a la búsqueda (otros autores, otros artistas, otros países, otras experiencias) y, de ahí, al conocimiento. De nosotros mismos y del mundo. Quizá así sea más fácil ponerse de acuerdo.

Conócete a ti mismo, dijo Sócrates. O Heráclito. O Tales de Mileto. 
La wikipedia, en cualquier caso.

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