domingo, 9 de diciembre de 2012

Interpretación

No sé a quién escuché o dónde leí o cuándo pensé que "toda traducción es una interpretación". Sería Umberto Eco algún día a las 10 de la mañana. 
El caso es que la dichosa frasecita no para de aparecer en mi cabeza cada vez que escribo, hablo o pienso en inglés; como un mantra cosido a las palabras. Porque veo - lo veo, lo veo - la pérdida o el enriquecimiento de significado en las expresiones y adjetivos. Y me pregunto si hay interpretaciones más acertadas que otras. Porque, por mucho que Google Translate se empeñe, no es lo mismo decir 'creepy' que escalofriante. Será la estética, será el uso social de la palabra, será que lo que sea, pero no es lo mismo. 

Esta semana estuve en la exposición-homenaje de La Naranja Mecánica (A Clockwork Orange - novela), que ha cumplido cincuenta años. Porque, sí señores, Anthony Burgess nació en Manchester. Así que no podía no ir.

Me leí el libro y fui a la exposición. El libro me gustó mucho, mucho. Burgess se inventa palabras. Se inventa palabras porque quiere expresar cosas, quiere caracterizar a un personaje, y las que hay en el diccionario no le bastan. Así que se va al ruso. Al ruso urbano, slang.Y del ruso las traduce - no al inglés, sino a su personaje. Y se entiende. ¡Se entiende! Es legible y emocionante. Os prometo que leer 'devotchkas with long hair and high collars' hace que te imagines a un tipo llamándote devotchka, con algo de desprecio y algo de admiración y algo de miedo adolescente; y leer 'the door went squeeeeeeeeeeak and then...' te hace escuchar el crujido de la puerta como si estuviera abriéndose en tu habitación y fueran a entrar unos chavales con máscaras. Y cuando acabas el libro solo piensas que el libro es real horrorshow y que te va a estallar la gulliverO brother.

Para rizar más el rizo, resulta que del libro que escribió Burgess con sus palabras interpretadas del ruso, Kubrick hizo una adaptación. Es decir, la interpretó de nuevo. Y llegaron los problemas.

El mismo Burgess lo dice: 'to tolchock a chelloveck in the kishkas does not sound as bad as booting a man in the guts' (tolchock a un chevolleck en los kishkas no suena tan mal como patear a un tipo en los intestinos). Lo que pasa es que en la película de Kubrick no se ve el tolchock sino las patadas. Unas patadas preciosas, vale. 
Si se ha seguido el razonamiento hasta aquí, estaríamos de acuerdo en que la película es una interpretación de la novela.
Pero los problemas siguen.
Porque no creo que la película de Kubrick ni siquiera sea una adaptación de la novela, ya que en la edición americana no se incluye el final original de la inglesa. Da la sensación de que solo se la leyó una vez y arrancó el argumento de su forma original. Separó forma y fondo y creó un monstruo. ¡Ah-migos! Burgess es punk contando una historia futurista y Kubrick es electropop contando una historia punk. Como si expatriaran a Holden Caulfield de Nueva York y lo metieran en la nave de Odisea en el Espacio.
El protagonista de la novela es una interpretación de un adolescente de la realidad. El protagonista de la película es una interpretación del adolescente de la novela. Y la artificiosidad es evidente. Incluso ridícula.

Por eso - y sé que hay quienes me odiarán por decirlo - creo que el libro, con sus elipsis, con su Alex como un chaval lleno de rabia y no un frío calculador, con sus palabras con significado más allá de la estética, es mejor que la película. Mejor en sí mismo que la película en sí misma.
Ahora pienso que quizá la palabra no sea mejor. Más acertada. Más cercana a la realidad. Más verdadera... Accurate. Preciso exacto fiel correcto certero.
Digamos que el libro tiene lo que se pierde de tolchock
a booting
a patear.
Jolín con las traducciones.

2 comentarios:

Raquel dijo...

Toda traducción es una interpretación, sí y toda lectura una relectura, re-interpretación. Este es el problema en el que el desarrollo de la hermenéutica nos instaló hace casi un siglo. Y no salimos de ahí, la verdad.

La naranja mecánica fue una de las películas que más marcaron mi adolescencia. De hecho, durante mucho tiempo la consideré una de mis películas favoritas. Hoy ya no, pero me sigue pareciendo un clásico. En cualquier caso, me quedo con la recomendación del libro e intentaré interpretarlo con estas coordenadas.

Marina Pereda dijo...

No creo que La Naranja Mecánica, por sí misma, sea una mala película. Me parece mala como adaptación del libro. La película en sí, independientemente del libro, me parece que está bien aunque reconozco que me esperaba mucho más - sobre todo después de haber visto Odisea en el Espacio y El Resplandor. La estética se come el guión, los personajes, todo. Aún así, creo que "hay que verla", y si te gustó por los temas que trataba y no tanto por la puesta en escena, creo que el libro te gustará mucho más y te lo recomiendo.

Además, el hecho de que te marcara la película en la adolescencia, puede ayudarte a disfrutar más el libro y encontrar otras interpretaciones (incluso llevarme la contraria, jeje). Digo esto porque en la exposición leí un artículo del autor en el que decía que su intención era contar una etapa de un adolescente normal, pero con un comportamiento muy violento y ver su paso a la madurez (este sería el capítulo que ignoró Kubrick). Así que, de verdad, creo que te gustará leerlo y te dará otra visión de la película y de los temas que trata. Y es super corto y fácil de leer.