sábado, 15 de septiembre de 2012

The pathetic week

No sé si te ha pasado alguna vez, pero a mí, cientos. Cuando una amiga te presenta a su novio, más feo el pobre que pegar a un padre, y luego te pregunta, coqueta, arrugando la nariz y encogiendo un poco los hombros, con una sonrisa de complicidad: ¿qué, qué te ha parecido? y señala con la cabeza al engendro en cuestión que, gracias al cielo, ha desaparecido de tu vista hace escasos segundos. En ese momento, te acuerdas de aquel diccionario de sinónimos y antónimos de SM que te mandaron comprar en el colegio y nunca utilizaste. Y lo único que puedes hacer es poner cara de poker, asentir con la cabeza y decir "oye, parece un chico muy interesante..." 
Pues con Manchester pasa lo mismo.

Pero en este caso es verdad.

La ciudad tiene aproximadamente 500.000 habitantes y es conocida porque fue un importante foco industrial en el siglo XIX (especialmente en el sector textil), por su aportación a la música (Joy Division, The Smiths, Oasis) y por su tradición deportiva (Manchester City y Manchester United). Nada de esto hace de ella una ciudad "de postal", pero sí atractiva. 

Lo que pasa es que, como suele suceder con la belleza escondida de las ciudades, no se aprecia hasta que uno está dentro, ha pateado sus calles, ha visto el cielo gris y el cielo azul y se ha sentado dos veces en el mismo banco. Aún me queda mucho por ver, pero os traigo aquí unas refelxiones - imágenes - apreciaciones que he recopilado durante lo que llamo "the pathetic week". 

"The pathetic week" está compuesta por siete días en los que te sientes totalmente patética. Parece que en cualquier momento vas a meter la pata. Incluso las cosas sencillas que en tu ciudad harías sin problema, como esperar al autobús o estornudar, se convierten en situaciones embarazosas debido a la inseguridad. Para combatir los efectos nocivos que este estado puede tener en mi futura adaptación en el entorno mancuniano he recurrido a dos armas muy útiles: el libro y la cámara de fotos.

¿Por qué un libro? Porque, si efectivamente te has equivocado, tienes un sitio en el que refugiarte inmediatamente mientras te arden las orejas. Y si no ha pasado nada, pero no paras de darle vueltas a qué podría haber pasado o no dejas de preguntarte histéricamente cuándo carajos te aprenderás el camino de vuelta a casa... siempre puedes mandarlo todo a la porra y ponerte a leer. El libro que he escogido para esta ocasión es Raise High the Roof Beam, Carpenters and Seymour: An Introduction, de Salinger. Muy útil para enviar cualquier cosa a freír espárragos sin casi darte cuenta - la lluvia, el acento mancuniano, los pisos de alquiler y el intento frustrado de café inglés.

¿Y por qué la cámara? Porque la cámara... ¡oh, la cámara, my dearest friends! tiene ese poder mágico de transformar lo que te rodea en un decorado. Seleccionas, encuadras, te pones a la altura. Y todo parece distinto. Además, tiene otro efecto muy práctico durante "the pathetic week", y es que la gente piensa que eres un turista, te dejan un poco en paz y disculpan tu lentitud mental.

Mi teoría es que esta situación patética inicial no debería durar más de una semana, y pasado ese período es recomendable ir desprendiéndose de las armas para sumergirse en la ciudad cuerpo a cuerpo, en una lucha descarnada. Veremos.

De momento, os dejo algunas (no muy buenas, I know) fotografías de Chorlton, el barrio donde vivo, y que me ha ayudado a romper mis prejuicios de Manchester como ciudad deprimente, llena de hooligans y cantantes dogradictos con tendencias suicidas. Todo eso está latente en Manchester pero creo que es una visión reduccionista. Aquí los árboles crecen entre cenizas. El cielo se oscurece de repente y un rayo de sol atraviesa la lluvia también de repente. Como si la vida y la muerte habitaran juntas. Sí, es esa sensación de "love will tear us apart", que ya cantó el amigo Curtis. Curtis. Un chico... interesante. Miradle si no me creéis.

Mi calle. El lunes me mudo, pero sigo en Chorlton.
Hacer café en una bicicleta. ¿Alguien dijo cool?
Los sábados por la mañana suele haber "fairs" (mercadillos)
Grocery con productos naturales.
Ser vegetariano está a la orden del día.
No tienen morcilla de Burgos. Ja.
Productos indios en el mercadillo
En la biblioteca pública los niños han hecho una actividad sobre Hockney.
Los 70 y 80 viven en Manchester 
Productos navarros en mitad de Chorlton.
Tan a gustico, pues.

6 comentarios:

Marta dijo...

Fantástico! He disfrutado mucho leyéndote. Gracias por tu crónica.

Marta dijo...

Fantástico! He disfrutado mucho leyéndote. Gracias por tu crónica.

María Del Rincón Yohn dijo...

Marina!!! Vuelve! Bueno, mejor quédate ahí hasta superar el sentirte guiri. La verdad, has atinado bastante con esta descripción de Manchester. Apuesto a que has oído muy pocas personas con ese acento de 'Tea at five' que tanto te horripila.

Marina Pereda dijo...

Gracias María y Marta (mis mejores comentaristas)

La verdad es que ha sido un gran consuelo descubrir que solo los ancianos tienen ese acento entrañable de "te sonrío mientras pongo un poco de cicuta en tu té".

Ayer vi Diarios de Motocicleta, muy bonita y una banda sonora guay. Lo digo por si María también quiere actualizar su blog un día de estos.

Efrén dijo...

Impelido a leer esta entrada por su autora..., además de convertirme en el tercer lector de su blog :-), he descubierto ¡unas excelentens croquetas de jamón! en mitad de Manchester. Vamos, que casi me mudo al nublado british ya. Muy buena crónica.

Anónimo dijo...

me gusta!

muchos ànimos con una ciudad con un clima probablemente tan... interesante como lo demàs

Andoni