miércoles, 15 de febrero de 2012

Romanticismo

Ha llegado el momento de escribir esta entrada.
Desde hace algunos años vengo observando una tendencia, que ya está bien implantada, una tendencia cultural plasmada en música y artes visuales que se podría definir como romanticismo postmoderno y cuya máxima exponente sería Sofia Coppola. Este "romanticismo" combina los ingredientes del clásico movimiento artístico: idealización de la realidad, nostalgia por el pasado, atracción por lo exótico, esteticismo a ultranza... en pleno siglo XXI. Hay una especie de anacronismo en esta tendencia, interesante como fenómeno de análisis, pero que sorprende cuando uno se encuentra con gente que de verdad la respira y vive en ella.
La falta de ideas novedosas, los artistas frustrados y la sustitución del artista por un mero recolector (el escritor y el editor, que diría Vila-Matas), plagan este siglo de copias, fritos y refritos, a cada cual más insustancial y hortera. La horterada es la sobrecarga. Oí a un filólogo decir que la belleza es cuestión de cantidades: un poco más y un poco menos. La sutileza no cabe en la cultura de la inmediatez, la emoción superficial y el made in Taiwan. La horterada es un souvenir. Y da la sensación no solo de que vivimos en la ciudad de las copias baratas, que tratan de recordar a algo real y bello, sino que hay quienes piensan que esos souvenires son reales y que, cuando uno los tiene en sus manos, posee la verdad o la esencia de las cosas. Este "romanticismo postmoderno" podría ser definido como el souvenir del romanticismo del siglo XIX.
¿Y cómo era el romanticismo del siglo XIX? No lo sé, no lo viví. Pero sí conozco la obra de Jane Austen y la de las hermanas Brontë y creo que esta tendencia de la que estoy hablando se nutre de Jane Austen o, más bien, de la imagen que nos hemos formado de lo que es Jane Austen. De ahí tantas películas, series, novelas históricas con aventuras, amores y desamores, telenovelas y Downton Abbey y Marie-Antoniette. ¿Por qué Orgullo y Prejuicio y no Cumbres Borrascosas? Porque es más fácil. Porque los personajes son más sencillos, las emociones más directas, porque en Orgullo y Prejuicio todo el mundo dice lo que piensa, porque las mujeres tocan el clavicordio y los hombres pasean a caballo. En Cumbres Borrascosas los hombres beben, las mujeres preparan la cena, se gritan, la pasión les ciega, el odio les oprime, las casas les agobian, la tormenta les enloquece. ¿Es más "romántica" Emily Brontë que Jane Austen? Respetando enormemente a Jane Austen, sí. Si entendemos el romanticismo como un verdadero movimiento artístico, y no como un souvenir hortera.
Pero aquí seguimos, nutriéndonos de los sucedáneos de los sucedáneos, diciendo que creamos cuando en realidad copiamos y prefiriendo tocar el clavicordio a preparar la cena. Yo la primera. Pero no diré que soy romántica.
Y pido disculpas por no poner ninguna imagen en esta entrada. Sé que si la entrada se titula "Romanticismo" y hay una imagen de Turner, la mitad de mi público se abalanzará sobre ella esperando que les guste, y no les gustará, y la otra mitad huirá espantada, pensando que hago una recopilación de las mejores películas románticas del siglo XXI. Y tengo que mantener a mis diez o quince lectores, así que café para todos.

7 comentarios:

roleaniz dijo...

SENSACIONAL. Meras fotocopias que se creen "el original". No sé preocupe que yo le añado la imágen.

http://roleaniz.tumblr.com/post/17488295100

¿o no?

Anónimo dijo...

"Este "romanticismo postmoderno" podría ser definido como el souvenir del romanticismo del siglo XIX". Qué bueno. Con cuatro folios más, el tema podría ser un magnífico ensayo en Nuestro Tiempo...
Javier

Marina Pereda dijo...

No sé si me hacen más ilusión vuestros cánticos de alabanza o que mi blog tenga dos nuevos lectores, ¡y qué lectores!
Gracias por subir el listón de este blog.

Javier... un ensayo en NT? Cuando quieras y como quieras! roleaniz pone las imágenes.

Anónimo dijo...

Pues a mí me habría gustado si hubieses puesto un cuadro de Turner :p Y estoy totalmente de acuerdo. Emily Brönte encarna infinitamente mejor el espíritu del romanticismo. De hecho, Austen lo que plasma en sus novelas es el conflicto entre el racionalismo neoclásico y el romanticismo... Y además, en esta dicotomía ella siempre acaba optando por Voltaire: Bennet se queda con Darcy, después de aclarar que no se enamoró de él hasta que vio sus propiedades... Heathcliff se habría hecho el araquiri y habría salido gritando "vade retro, Satanás" ante semejantes declaraciones de pragmatismo inglés...
Marta Q

Marina Pereda dijo...

Totalmente de acuerdo, Marta. Heathcliff hubiera lanzado un gruñido, un par de maldiciones y cualquier objeto punzante que tuviera a mano.

Miss RR dijo...

Totalmente de acuerdo. Pero te ha faltado una nueva tendencia en la actualidad, el estilo "romántico" en el vestuario, peinado y maquillaje. Es otra de las maneras de expresarlo. Aunque quien lo lleve se quede en lo romántico como algo simplemente ligado a lo amoroso.

Juan-Luis dijo...

pues a mí me ha encantado, jejejejejeje