lunes, 26 de diciembre de 2011

Eerie Gilliam

Miedo y Asco en Las Vegas, Tideland y Los Caballeros de la Mesa Cuadrada, son películas completamente distintas unas de otras. "Parece mentira que sean del mismo director" se podría pensar en un primer momento. Pero si uno se detiene ante la filmografía de Terry Gilliam (1940, Minnesota), atendiendo a su gusto por lo excéntrico, absurdo y surrealista, pronto encontrará elementos comunes entre estas cintas y todas las demás. A pesar de lo dispares que son unas creaciones de otras, todas ellas poseen un "sello". ¿Y qué elementos componen este sello? Cuesta definirlo. Solo se me viene a la cabeza una palabra inglesa, "eerie", de difícil traducción en español: es una mezcla de misterio, fantasía, extrañeza...

Trailer de la película Tideland

Define un ambiente ajeno e inquietante, en el que habitan los sueños y los espectros, las drogas psicodélicas y los paisajes desérticos, como si se rodeara la muerte y la decrepitud con un áurea de poesía y romanticismo. Y a ese "eerie world", Gilliam le añade humor (de todo tipo: negro, blando, surrealista, slapstick... como en Los Caballeros de la Mesa Cuadrada), inocencia (la niña de Tideland que pierde a sus padres, dos excéntricos drogadictos), nostalgia (Miedo y Asco en Las Vegas, que acaba convirtiéndose en una interesante reflexión sobre las secuelas psicológicas de la guerra de Vietnam) y crea un universo propio.
Esta expresión "universo propio", está explotada, manida, masticada y reutilizada hasta la saciedad. Pero, honestamente, creo que Gilliam es un director único, al que es difícil seguir la pista, entender sus influencias, sus imágenes y situarle en un punto concreto dentro de la historia del cine. Recuerda a David Lynch y su desconcertante primer largometraje Eraserhead pero, ¿podría decirse qué es una "clara influencia"? Dudo. Es inclasificable en el género y, también, en el formato de sus proyectos audiovisuales, que (como cada vez es más habitual en algunos directores) pasan por largometrajes, documentales, e incluso videoclips y, a veces, sus películas abandonan la narración tradicional e incluyen elementos de experimentación y surrealismo.
Lo que más sorprende, sin embargo, es que ya en 1968, mientras en España se estrenaba Sor Ye-Ye, entre otras grandes películas, Terry Gilliam realizara su primer cortometraje de animación y tuviera este universo tan bien definido, claro y avanzado, teniendo también en cuenta las limitaciones técnicas de la época.


Quizá ahora, cuando oigamos alabar a Tim Burton por su originalidad, o cuando alguien diga que la animación es algo de niños, o que el cine ya no sorprende, podríamos contestar lo mismo que responde el Dr.Gonzo (Benicio del Toro) a Raoul Duke (Johnny Deep) en Miedo y Asco en Las Vegas:

Raoul Duke: Look, there's two women fuckin a polar bear!
Dr.Gonzo: Don't tell me these things. Not now man.

No hay comentarios: