jueves, 22 de septiembre de 2011

Me suena a Berliner

Creo que para Alan Berliner el ritmo es fundamental.
El sonido.
Los tiempos.
Los recortes.
Los recuerdos.
Las rendijas.
Los relojes.
El tic tac de las agujas del reloj sobre la mesilla que marcan los segundos, lentos, lentos, lentos, pesados, tibios, como los párpados a punto de cerrarse en Wide Awake.

Fotograma de Wide Awake. Berliner toma café para 
combatir los efectos del insomnio.

Las sílabas. In. Co. Nex. As. de Edwin Honig en Translating Edwin Honig: A Poet's Alzheimer.
Son fragmentos de recuerdos, del pasado, de las fotografías viejas y olvidadas en alguna bolsa de plástico que alguien decidió tirar, en algún mercado de la memoria.

Es esa idea (atrevámonos a llamarla postmoderna) del collage, de la re-construcción frente a la construcción, de la copia frente al original, del metraje encontrado por azar. El azar como parte de la película, como un elemento más. Esto podría hacernos pensar en el género documental. En el caso de Berliner no es que atrape la situación imprevista, sino que es un azar "constitutivo", si puede llamarse así, fundamental, intrínseco a la obra, porque se nutre de un material no ideado por el artista sino hallado en cualquier lugar y reciclado para sus propósitos. 

Trabaja con fotografías, periódicos, vídeos, chinchetas, tornillos, cartulinas, como un artesano, como un niño que pinta, recorta y pega. Se podría decir que Berliner toma una materia inerte y la dota de significado, de vida, a través de la composición, de la yuxtaposición, del contraste, del diálogo entre imágenes. 
Como en una pieza musical. 
Como en el lenguaje. 
Juega. 
Experimenta. 
La obra de Berliner es rápida, directa, profundamente emotiva y muy divertida. Una de las críticas que se hace a algunos artistas contemporáneos es que han perdido su capacidad de conectar con el público. Berliner sabe contar historias, es capaz de hacer de un problema personal una reflexión universal.


Le conocí el año pasado, en su estudio. Creo que en Berliner, el entorno en el que trabaja, su proceso de creación y la obra final son inseparables. Por eso en sus películas se desgañita tratando de explicar al espectador continuamente cómo hace las cosas, frente a la cámara. Da la vuelta a la cámara y se mira a sí mismo, al proceso. Sus obras son pura edición. El medio. La materia de la que están hechas las cosas. Son esenciales en Berliner. Y quizá también en la vida.

Enlaces para saber más:
- Página oficial. Imprescindible.

6 comentarios:

Raquel dijo...

"Berliner sabe contar historias, es capaz de hacer de un problema personal una reflexión universal."

Con el trabajo de Berliner y esta frase has conseguido fascinarme. Me alegro de que estés tan activa en el blog.

Un saludo!

Marina Pereda dijo...

Gracias Raquel, veo que he recuperado tu cariño. ¿He vuelto ya a tu blogroll, del que me expulsaste?

La verdad es que Berliner es fascinante por sí mismo.

fasensio dijo...

Buenas reflexiones, sí señor. Y un post muy inspirado.. Espera espera espera, ¿conocíste a Alan Berliner? What the fuck? Eres Dios en la tierra.
Cómo fue la experiencia?

Miss RR dijo...

Marina, leer este texto de Alan Berliner me ha recordado a las clases de TCA. Pero que lo hayas conocido...¡Qué suerte! Me encantó la película en la que hablaba de su padre y los nombres.

elultimoromantico dijo...

No lo conocía y es un placer hacerlo :). Gracias.
El ritmo es fundamental para entender la vida.

María Del Rincón Yohn dijo...

Marina, quiero ser tu fan! Has reeditado una vieja entrada pareciendo pitonisa en 2011, con tus pintas de niña buena en la foto y hablando de First Cousin Once Removed. Me ha encantado tanto que creo que me lo voy a imprimir.