jueves, 7 de abril de 2011

Llamas de Val del Omar

Hace un par de días terminé de leer el libro de Estética, Poética y Mística, que contiene escritos del cineasta (o, como él mismo se autodefinió, cinemista) José Val del Omar.
La profundidad de su pensamiento, la honestidad con la que se enfrenta a su obra y lo adelantado de sus invenciones técnicas me han sorprendido. Sin embargo, creo que lo más destacable tanto de las películas de Val del Omar como de sus escritos es su capacidad para plasmar la pasión que siente por el arte, por la tierra y por la creación. Es imposible no conmoverse.
Podría pensarse que este hombre que habitaba prácticamente en una celda (como se ve en la tesis - película documental Laboratorio Val del Omar, realizada por Javier Viver Gómez) y que en su nevera, en lugar de comida, almacenaba películas, probablemente viviría ajeno a la realidad, como en otro mundo. Sin embargo, no había otra cosa que le preocupara más que eso mismo, el mundo, y enseñar al mundo el conocimiento que él había alcanzado a través del cine y avanzar en sus formas de recepción. Por eso, escribió a ministros y  a educadores, expuso sus teorías en festivales y congresos con la intención de cambiar el sistema educativo.

Creo que es casi tan inútil como imposible resumir aquí todo el pensamiento del artista, pero lo cierto es que, al leer un libro como este, veo la necesidad de, en cierto modo, defender a Val del Omar, sacarlo a la luz y hacer que todos admiren la generosidad de un hombre que se consumió tratando de reavivar las llamas de los corazones adormecidos de los españoles. Al terminarlo, una se siente entre orgullosa por haber contado con un hombre así en nuestro país y desagradecida por la poca difusión que tiene su obra. Pero una se siente, sobre todo, transformada.

Enlace a la exposición que tuvo lugar en el Reina Sofía, con una reconstrucción de su laboratorio. Comisariada por Javier Ortiz Echagüe
Artículo de opinión de El Mundo del 10 de marzo de 2011

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