domingo, 16 de enero de 2011

Taxi Driver

Robert de Niro interpreta a un ex-combatiente de la Guerra de Vietnam, Travis Bickle, con problemas psicológicos. La actuación del protagonista me parece excelente, el personaje está muy trabajado y de Niro le ha sacado todo el jugo: las secuelas de la guerra, la obsesión con ciertos temas como la "limpieza de las calles", las miradas ambiguas, los silencios aterradores... cada mínimo detalle para reflejar, en los 113 minutos que dura la película, esa línea tan fina que separa a un "tío algo tocado" de un asesino.
Pero no es solo eso. No es únicamente la transformación de un maníaco en un psicópata. Es también una historia sobre las ironías, paradojas y retorcimientos de la vida: de los buenos que parecen malos, de los héroes que realmente están locos, de los hipócritas y de los que, al final, sufren las consecuencias. En ese sentido, no es una película nada clara. No hay ningún personaje totalmente honrado ni libre de culpa, no hay moralidad. Y eso es lo que nos hace temblar. Y eso es lo que nos hace pensar.

TD End Frames

Si tuviera que definir Taxi Driver (1976,Scorsese) con una sola imagen, una reflexión o una palabra sería la de "suciedad". La conciencia de todos los personajes está manchada por unas vidas mediocres, enfermas y podridas. Las calles, como dice Bickle al principio, están llenas de "gentuza" y lo que más odia es aguantar que toda esa porquería entre en su taxi. Lo que necesita es limpiar su conciencia, pero no sabe cómo hacerlo y su mente atormentada y deformada le lleva a "limpiar" las calles, lo externo, en un intento desesperado por borrar su propia culpa.
Además de la historia, me ha fascinado la fotografía de Michael Chapman que, a través de las luces azules y rojizas de la noche neoyorkina, introduce al espectador en la corrupción de los barrios bajos, en un ambiente turbio y angustioso; una imagen totalmente opuesta a la que Hollywood y las grandes producciones nos tienen acostumbrados. Una de las escenas que más me impactó fue la primera, la superposición de las luces sobre el rostro de Bickle. Me recordó a la primera escena de Apocalypse Now en la que aparece Martin Sheen totalmente borracho, mirando el ventilador.
La fotografía se apoya en la música de saxofón,
que juega un papel crucial en esta recreación, y que fue compuesta por el genial Bernard Herrmann. Taxi Driver fue su última película.

* por cierto,
Robert de Niro será homenajeado en los Globos de Oro de esta noche.

2 comentarios:

María Del Rincón dijo...

Ummm... El tipo de películas con las que disfrutas y yo sufro, ¿no?

Marina Pereda dijo...

te prometo que me propongo hablar sobre películas más alegres, pero no me sale! la verdad es que llevo una racha...