domingo, 2 de enero de 2011

Perdidos en el silencio

El gran logro de Sofía Coppola con Lost in Translation está en haber sabido aunar todas las tendencias de los distintos campos de la cultura para presentar un paisaje emocional de la sociedad de hoy. Los personajes que se presentan en Lost In Translation están en un estado de adolescencia emotiva y, cuando se encuentran, vuelcan en el otro su propia soledad. Al tratarse de una relación motivada por las circunstancias, el azar y no fundamentarse en una complementariedad real, se vuelve vacía, falsa. Esto se demuestra en el hecho de que, al final, ni se enfrentan a sus problemas ni los solucionan.Este estancamiento afectivo se traduce en el desconocimiento propio, en la sensación de extrañeza ante el mundo (potenciado por las diferencias culturales entre Oriente y Occidente, principalmente la diferencia de lenguaje) y ante uno mismo (memorable escena la de Scarlett Johannson hablando por teléfono tras su visita al templo budista o la conversación mantenida con Bob Harris (Bill Murray) en la que, a la pregunta de “¿Qué haces?” responde “Todavía no estoy segura, la verdad”).Los personajes parecen estar condenados a percibir la realidad sin asimilarla y, como consecuencia, son incapaces de comunicar aquello que perciben. La incomunicación es, por tanto, el resultado derivado de su inmadurez emocional. Bob Harris y Charlotte están encarcelados en una jaula de cristal que les permite ver el mundo pero no relacionarse con él, hasta que se encuentran el uno al otro. Quizá las palabras que Bob susurra al oído de Charlotte al final de la película tienen la fuerza suficiente para atravesar ese cristal. Quizá en ellas está la solución. Quizá sólo son un calmante para el dolor. Quizá lo que pretende Sofia Coppola con este susurro es no desvelar la clave y obligar al espectador a buscar sus propias palabras.

2 comentarios:

Raquel dijo...

No puedes volver a escribir después de un año y hacer una entrada como si nada hubiera pasado... tampoco digo que tengas que dar explicaciones, pero al menos algo más de entusiasmo a la hora de comentar una película, no??

Bueno, bueno: feliz año! Pronto tenemos que hablar de Origen ¡la vi ayer y todavía estoy impactada: eso sí que es una película!!!

Marina Pereda dijo...

Tienes razón, Raquel. No he dicho nada porque no tengo ninguna excusa suficientemente válida como para volver tras meses de silencio... y mi comentario de la película es tan poco entusiasta porque es, en realidad, la conclusión de una comunicación que hice para el Congreso de Comunicación y Moda de la Universidad.
He releído ahora la entrada y sí que es cierto que es un poco fría... prometo que la próxima será más personal!
Respecto a Origen... ¡aún no la he visto! todo el mundo me ha hablado muy bien de ella y estoy deseando. Coloquio pendiente.