lunes, 22 de febrero de 2010

Escribir con la luz

Lo que queda del día es una novela de Kazuo Ishiguro que cuenta la historia de Stevens, un mayordomo inglés responsable y eficaz que, tras años al servicio de Lord Darlington, trabaja ahora para un norteamericano. La narración alterna un viaje que realiza Stevens, y los recuerdos del pasado en Darlington Hall.

Es un libro de gran intensidad, de emociones contenidas y situaciones tensas, escrito con una sutileza asombrosa. Son los implícitos, las sugestiones, aquello que se intuye pero nunca se dice en voz alta, lo que convierte al lector en una especie de analista que, algo receloso, busca más allá de las palabras y los hechos, la verdad de lo que sucedió en Darlington Hall y en el corazón de Stevens.



Por eso, pensé que nunca podría adaptarse a un medio como el cine, creyendo - ignorante de mí - que el poder de las imágenes no dejaría el espacio suficiente para conmover al espectador.


James Ivory (La Copa Dorada, Regreso a Howards End) pensó justamente lo contrario y logró una de las mejores películas que, hasta la fecha, he visto: Los Restos del Día. ¿Cómo? En mi opinión, gracias a tres factores clave: el trabajo de adaptación de Ruth Prawer Jhabvala, la magnífica actuación de Anthony Hopkins y Emma Thompson y una exquisita fotografía, que logra captar la sutileza con que escribe Ishiguro.

2 comentarios:

María Del Rincón dijo...

Estoy leyendo un libro sobre Ruth Prawer Jhabvala y la verdad es que me están entrando muchísimas ganas de ver esa película. Ya son varias las personas que me han dicho que es buenísima.

MINA dijo...

Pues sí, la verdad es que merece mucho la pena. Y si te lees el libro, mejor que mejor.