domingo, 28 de diciembre de 2008

Navidad 100%

Todavía sigo temblando. Según las encuestas, la familia española gastará alrededor de 900 euros (por miembro) durante estas vacaciones. Todo sea por el espíritu navideño... O eso dicen. Hoy traigo una anécdota (real, verídica, sin trampa ni cartón) para recordarnos lo que es la auténtica Navidad.
Corría el año 2008, Alvarito y su madre paseaban de la mano por las calles de una ciudad al sur de España el día 25 de diciembre. "Vamos un momentito a esa capilla, a ver si está el Niño Jesús", sugirió ella mientras torcía la primera calle hacia la izquierda. Álvaro, un poco cansado de tanto paseo, se dejó llevar sin decir nada. Los bancos de la iglesia estaban semi vacíos, todo a oscuras. Sólo una luz iluminaba al Niño, acostado en una cuna junto al altar. "Mira, Alvarito, ese es Jesús." Pero el niño no contestó nada, miraba fijamente a la figura acostada con los ojos muy abiertos, como hacen todos los niños de dos años cuando se concentran. Al cabo de un rato, susurró: "Mamá, Jesús no tiene chupe..." Inmediatamente, se metió la mano en el bolsillo, sacó el suyo y se acercó a la cuna, mientras su madre le miraba embobada, como todos los adultos cuando no saben qué pensar. "Jesús, ¿quieres el mío?" Y le tendía su chupete muy serio, con los ojos abiertos, esperando la respuesta del Niño.

2 comentarios:

Raquel dijo...

¿900? Pues otros deben de gastar mucho porque yo voy por los 9 euros... ¡qué barbaridad!

Menos mal que luego, cuando menos nos lo esperamos, nos encontramos con la verdadera Navidad.

Gracias por esta historia. ¡Feliz año nuevo!

María Del Rincón dijo...

Tengo otra anécdota de esas. Mi hermana y sus amigas se pusieron en la puerta de un supermercado pidiendo comida para hacer cestas de navidad para los pobre. Le pidieron a una mujer que iba con su hijo que tenía síndrome de Down. El niño, que llevaba 3 Euros en la mano:
- ¿Puedo darles, mamá?
- Vale, dales un euro y lo que te queda para las castañas.
El niño giró la mano y dio las tres monedas.
- Pero ya no tienes para las castañas- dijo la madre.
- Ellos no tienen comida, yo les doy mis castañas.