miércoles, 4 de junio de 2008

Wanted.

Sabía que era gafe, pero nunca pensé que llegaría a tanto. El otro día, cuando me disponía a comenzar una jornada de estudio (como ya es habitual en mí), empezó a llover de una forma terrible, sin previo aviso, sin escapatoria. Calada hasta los huesos, decidí no dar marcha atrás en mis planes, y estudié. O al menos lo intenté. Cuando volví a casa, me sequé, me cambié de ropa y, escarmentada, cogí un paraguas.
Había quedado para tomar unos pintxos, tan tradicionales en esta tierra navarrica. Los degusté con sumo placer, acompañada de un mosto y una agradable conversación. Fuera estaba lloviendo. Al salir, me acordé de que - por una vez- había traído paraguas, pero ¡cuál fue mi sorpresa al descubrir que ya no estaba en el paragüero donde lo había dejado!
Desde luego, empiezo a pensar que soy el chivo expiatorio de una red de confabulaciones e intrigas que Dios sabe cuándo acabarán y, lo que es peor, cómo acabarán. Mientras tanto, sigo alerta. Si alguno de mis lector@/s encuentra mi paraguas o lo ha visto en algún sitio, por favor, que me lo haga saber. Y si alguna vez os han robado uno y habéis sentido esa húmeda sensación de abandono, resignación, impotencia... solidarizaos conmigo. Lo necesito. O compradme un paraguas. Plegable.

2 comentarios:

Gabriel Syme dijo...

Ya te acostumbrarás a Pamplona...

Álvaro dijo...

Ahí va mi solidaridad. Yo te recomiendo hacer una lista con las cosas malas que hiciste en la vida anterior, para que ahora te pasen estas cosas.

La idea de hacer la lista no es que después te rias de lo que hiciste, sino para arreglarlo, y que el Karma te premie.

Siempre sale bien, y es muy gracioso, al menos en la tele.

Me refiero a "My name is Earl". No sé si lo conoceréis.