jueves, 22 de noviembre de 2007

Nada, de Carmen Laforet

Cuenta la agridulce historia de Andrea, una chica catalana que se traslada a Barcelona para vivir con sus tíos mientras estudia Filología Hispánica en la Universidad. El argumento puede parecer poco atrayente, pero creo que es necesaria cierta profundidad y madurez para entender esta novela. Es uno de esos libros tan realistas, tan bien descritos, que parece que, en cualquier momento, al doblar la esquina, tropezarás con la mirada perdida de Andrea, que te observa y reflexiona. Da la sensación de que hace años os conocistéis y, de pronto, coincidisteis en un lugar atípico a una hora intempestiva.Andrea viaja de su pueblo a la ciudad, y se encuentra repentinamente en un ambiente frío y hostil, rodeada de seres huraños y aislados, cuyas vidas son reflejo de la sociedad española de la postguerra. El mundo idealizado de Andrea, el aire bohemio de la Universidad, el descubrimiento de los primeros afectos y su ansia por vivir, tropiezan una y otra vez con la división, las dudas, la angustia existencial, los problemas psicológicos y las disputas familiares que encuentra día tras día, al volver a casa.
Es la novela una continua sensación de desconfianza, generada por los excéntricos tíos de la protagonista; desasosiego, angustia, como una sombra que planea sobre el corazón de Andrea, dispuesta a atacar al menor descuido; esperanza, que se torna en idealismo, que se convierte en la única salida, refugiándose en los sueños de la joven, que se plasma en el arte, los paseos por Barcelona, las caricias de su abuela; desarraigo, por no pertenecer plenamente a nadie, a ningún lugar, a nada.
Son caras de la misma moneda, dos facetas de la vida que, en la historia de Andrea, se representan de forma muy gráfica con los personajes de Román y Ena. Los dos apasionados, los dos retorcidos, tomando sus propias decisiones y Andrea, pensativa, en medio de ellos, contemplando tras una cortina de irrealidad su propia vida, dispuesta a hacer algo sin saber qué.

2 comentarios:

Merak dijo...

Yo lo leí hace mucho -como siete años, es decir, nada más empezar la carrera- y no me acuerdo de casi nada. Tendría que releerlo... Igual lo incluyo en mi lista.

Tita dijo...

A mi me gustó aunque tampoco me acuerdo de mucho, sólo de que la protagonista no comía. De hecho pensaba que hacía magisterio. Me pareció un poco angustioso, pero no demasiado, no sé.
Besos, pequeñaja.