viernes, 23 de noviembre de 2007

el maestro de la luz.

Si tuviera que escoger un pintor de entre todos los que he visto, ése sería Caravaggio. Conozco únicamente sus obras principales: "La vocación de Mateo", "La duda de Santo Tomás" y "La dormición de la Virgen". A través del tratamiento de la luz, el contraste en los colores, recrea a la perfección el ambiente, una escena, una situacion concreta, con un realismo y tal cantidad de detalles que roza la perfección. Da la sensación de que, al contemplar un cuadro de Caravaggio, el tiempo se detiene, te sumerges en esa oscuridad que lo oculta todo. Los personajes parecen surgir de la nada, su expresividad, su movimiento, sus cabellos ensortijados e incluso los pliegues de sus túnicas hacen el efecto de una fotografía instantánea. A veces pienso que, si les toco, cobrarán vida.
Sin duda, el mejor cuadro de Caravaggio que he visto jamás es el de "San Mateo", pero no el que ya conocemos todos, sino un boceto en blanco y negro que fue destruido en el que se presentaba al evangelista como un hombre de su época y su cultura: descalzo, mal vestido, con cara inocente. A su lado, o más bien habría que decir "sobre él", se encuentra un ángel que, poco a poco, como nuestros padres nos enseñaban a hacer palotes y , de ahí sacar letras, le enseña a escribir las Sagradas Escrituras con paciencia. Es una escena conmovedora, yo sólo he tenido posibilidad de contemplarla en el libro de E.H.Gombrich "Historia del Arte", un magnífico volumen que recomiendo a todo el mundo, especialmente a aquellos que empiezan a interesarse por la pintura, escultura o arquitectura. Indispensable.

1 comentario:

Tita dijo...

Escanea el cuadro, por favor.